Al finalizar el trabajo de campo en Mira, me sentí muy motivada con el progreso que había logrado en el Proyecto ‘Lagartijas frías’; así que decidí continuar, casi sin descanso, con el próximo sitio de estudio de mi temporada de trabajo de campo 2022. A mediados de agosto, viajé al Parque Recreacional y Bosque Protector Jerusalem (PRBP Jerusalem, para abreviar), que se encuentra a 28 km al norte de Quito.
Este lugar tiene los remanentes más grandes del bosque seco interandino, el cual se compone principalmente de árboles de Acacia y Cholán, arbustos endémicos de Moshquera, Bromelias y Cactus.


En 2014, investigadores del museo QCAZ (un museo muy conocido en la rama de la herpetología en Ecuador) estudiaron la biología térmica de la población de Stenocercus guentheri que habita en el PRBP Jerusalem. En sus cinco muestreos de un día, capturaron 39 especímenes, lo cual, en mi opinión es un número razonable de individuos capturados en un corto período de tiempo. Sin embargo, cuando evaluamos la densidad poblacional de esta especie en la misma zona, encontramos que las lagartijas no eran tan abundantes como se sugería, y efectivamente, trabajadores de la zona corroboraron que el número de individuos ha disminuido notablemente en los últimos años.
Identificamos varias causas que amenazan a esta especie, como perros y gatos asilvestrados, destrucción del hábitat por contaminación humana, actividades turísticas descontroladas e inconsistencias administrativas.




No obstante, con el tiempo, perfeccionamos nuestras habilidades de búsqueda de lagartijas y registramos interesantes observaciones de comportamiento.







El muestreo en este ecosistema fue realmente agotador durante los días soleados porque no teníamos nubes ni árboles para refugiarnos. Por loco que parezca, la temperatura del suelo en un día despejado alcanzó los 70 °C, lo cual es demasiado extremo para que una lagartija esté fuera de su refugio. Por lo tanto, en los días de mucho calor no pudimos ver ninguna lagartija; supusimos que se estaban protegiendo de las altas temperaturas (una buena idea).


Aunque cansada al final del viaje, me sentí satisfecha de haber podido completar otro sitio de estudio del Proyecto ‘Lagartijas frías’.

Estefany S. Guerra Correa